imagina tener que esconderte por lo que eres o por lo que sabes 

el dia en el que todo paso, para ser sincero me di un viaje que aproximadamente me duro una semana, el primer dia desperte sabiendo el mounstruo que era, me mire al espejo y vi en el reflejo un hombre que no conocia, tenia papada, sobre ella colgaba una barba llena de huecos larga y horrible, tenia el pelo largo, gracianto y enredado, erupciones en la piel, una barriga que con la presion que hace la camisa anuncia unos 6 kilos de mas sobre los 10 que quiza ya tenia, vi en el reflejo un hombre demacrado al que se la han pasado los años, vi en la malicia de no reconocerme una sonrisa con los dientes picados, una muele tan hecha polvo negro que nunca me fui arreglar, el hombre frente a mi no es quien recuerdo, vi un el alivio puesto que habia olvidado la mitad de estos años y cualquier cosa que pasara por su mente referente a lo vivido no dolia solo pasaba como escena de una pelicula de comedia y drama, seguia mirando su estado, vio en si unos flacidos brazos y lo que debian ser biceps dos años antes ahora eran un cumulo de grasa y estrias, vio mas en el como el hecho de descuidarse para cumplir un horario al pie de la letra cual trabajo se tratara el reto del momento ¿podia aquel hombre mantenerse de pie mas de 20 minutos? no, aquella silueta amorfa tenia la columna destrozada, tan averiada que le tenia que poner un banco como si de un ansiado se tratase para poder tronar y darle un estiron a su espalda. 

¿se lamento, lloro? no, pero lamento el hecho de que haber tenido que pasar por todo esto y de haberse adentrado a un viaje solo para darse cuenta del el repugnante ser que es. Pudo ver al fin todo error, toda marca que deja el tiempo pero no pudo borrarlas, acaricio su piel, miro por todo su cuerpo, inspecciono el mas minimo detalle si mismo "puta madre, que me hice !" y para ser honesto pense cada momento, cada desicion y me arrepenti, puesto que si todo no hubiese pasado, no tendria hoy este exoesqueleto de cucaracha encima. 


El día en el que todo pasó, para ser sincero, me di un viaje que aproximadamente me duró una semana. El primer día desperté sabiendo el monstruo que era. Me miré al espejo y vi en el reflejo un hombre que no conocía: tenía papada sobre ella colgaba una barba llena de huecos larga y horrible, el pelo largo, grasiento y enredado, erupciones en la piel, una barriga que, con la presión que hacía la camisa, anunciaba unos 6 kilos de más sobre los 10 que quizá ya tenía. Vi en el reflejo un hombre demacrado al que se le habían pasado los años, vi en la malicia de no reconocerme una sonrisa con los dientes picados, una muela tan hecha polvo negro que nunca me fui arreglar. El hombre frente a mí no es quien recuerdo. Vi un alivio, puesto que había olvidado la mitad de estos años y cualquier cosa que pasara por su mente referente a lo vivido no dolía, solo pasaba como escena de una película de comedia y drama. Seguía mirando su estado, vi en sí unos flácidos brazos y lo que debían ser bíceps dos años antes, ahora eran un cúmulo de grasa y estrías. Vi más en él como el hecho de descuidarse para cumplir un horario al pie de la letra, cual trabajo se tratara. El reto del momento ¿podía aquel hombre mantenerse de pie más de 20 minutos? No. Aquella silueta amorfa tenía la columna destrozada, tan averiada que le tenía que poner un banco, como si de un ansiado se tratase, para poder tronar y darle un estirón a su espalda.

¿Se lamentó, lloró? No, pero lamentó el hecho de haber tenido que pasar por todo esto y de haberse adentrado a un viaje solo para darse cuenta del repugnante ser que es. Pudo ver al fin todo error, toda marca que deja el tiempo, pero no pudo borrarlas. Acarició su piel, miró por todo su cuerpo, inspeccionó el más mínimo detalle de sí mismo: "¡Puta madre, qué me hice!" Y, para ser honesto, pensé cada momento, cada decisión y me arrepentí, puesto que si todo no hubiese pasado, no tendría hoy este exoesqueleto de cucaracha encima,

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